TSUGOUHARU FUJITA

Pintor

El pintor adorado de los Años Locos

Cuando llegó a Paris en 1913 de Japón, Foujita estaba desconocido. Se convirtió rápidamente en una personalidad del Montparnasse y encontró su éxito en 1921 con una serie de desnudos femeninos que fueron el eje central de su obra, así como su pasión para los gatos que dibujaba como nadie más. Dandi y seductor, fue como Van Dongen y Raoul Dufy uno de los pintores principales de Deauville en los locos años veinte, una ciudad que él descubrió en 1925 (y frecuentó durante el verano hasta 1928). Le invitaron a él y a su esposa Youki: “Me invitaron a Deauville con Mistinguett y otros en el hotel Normandy. Me propusieron de quedarme por todo el tiempo que necesitaba y de disfrutar de las comidas más suntuosas. La habitación tampoco estaba mal. Mi presencia atraía a más gente en la playa y me acusaron de ser un objeto publicitario; pero eso no tenía importancia, porque no me parecía la verdad.”

Foujito supo seducir y utilizar para su notoriedad las novedades cinematográficas, como los cines Gaumont y Pathé, nuevo gran medio de comunicación de la época. Apareció al lado de celebridades: Mistinguett le trajo a ver las carreras, Kiki de Montparnasse posó para él… En la playa y en las “Planches”, los fotógrafos a menudo le solicitaban. Muy cooperativo, se echaba al agua con Suzy Solidor y el caricaturista Marcel Vertés. Un día, llevó un traje de baño recubierto por cartas de juego mientras que Suzy Solidor llevaba un traje de baño con una red de pesca y pequeños rectángulos de corcho.
En sus memorias Quarante ans de la vie à Deauville (Fasquelle-1952) Michel Georges Michel, famoso cronista de Deauville escribió: “… pendientes en la nariz, labios rojos naturales, andaba en las manos hasta su asiento en el “Bar du Soleil” o llevaba a Mistinguett en sus hombros para que bebiera su Cinzano. No había fiesta sin él. Estaba invitado por todos lados y rechazaba. Su Mansión era la más bonita, y su mujer también. Su coche era lo más grande, como lo de Picasso cruzando Deauville sin mirar por atrás, como Melle Yvonne Georges cuando cantaba.”