Una exploración musical constante

En el Festival de Pascua y en el Agosto musical, las generaciones de jóvenes músicos de cámara se suceden y se mezclan como deseaban sus fundadores de 1996: Renaud Capuçon, Jérôme Pernoo, Jérôme Ducros, Nicholas Angelich. El principio es siempre lo mismo: leer el mayor número posible de obras e interpretarlas muchas veces por primera vez en concierto.

En 1996, Philippe Augier creyó inmediatamente en el proyecto singular y exigente del Festival de Pascua, una cita musical que es sobre todo un proyecto colectivo elaborado por unos jóvenes solistas.
Estos músicos estarán en Deauville durante algunos años, para tener el placer de comprobar sus intuiciones artisticas y forjar su propia personalidad musical. Ser el lugar de residencia adonde unos artistas en formación van para reponer fuerzas, tomar un respiro y compartir experiencias es un honor para un alcalde al que le gusta la música y que privilegia la educación artística.
Animado desde el comienzo por Yves Petit de Voize – con un espíritu generoso y unificador – el Festival se convirtió en la cita más interesante para la joven generación de músicos de talento. De año en año, unos nuevos participantes más interesados por la exploración colectiva que por el éxito individual eligen la libertad. A la primera generación de los Capuçon(s), Angelich, Pernoo, Ducros de 1996 y a su Philharmonie de Chambre (orquesta moderna que los asociaba a los jóvenes músicos de cámara) sucedió, generosamente respaldada por sus predecesores, la de Jérémie Rhorer, Gautier Capuçon, Henri Demarquette, Stéphanie Marie Degand, Florent Héau, Jérôme Comte, Bertrand Chamayou, Julien Chauvin, Atsushi Sakaï, Jonas Vitaud, Philippe Jaroussky, Antoine Tamestit, Lise Berthaud y el cuarteto Ebène.

 

 

A partir de estos encuentros, cruces, múltiples combinaciones de conjuntos barrocos y modernos nació Le Cercle de l’Harmonie, orquesta de élite que toca instrumentos antiguos, una idea de Jérémie Rhorer y de Julien Chauvin, unificadores entusiastas y rigurosos de las nuevas energías del festival.
Conforme al espíritu de sus primeros fundadores, el Festival de Pascua sigue siendo el lugar ideal para intentar unos programas raros y ambiciosos, con la certeza de ser escuchados y comprendidos.
El Agosto Musical es también una ocasión para leer y tocar aun más música alrededor del clave, del piano moderno y antiguo y de la voz.
Leer y tocar todo tipo de música, sin ceder a la tentación de ofrecer los programas festivaleros y conciertos habituales – ¡tan pocas obras y siempre las mismas! – y compartir equitativamente alojamiento y comida en Deauville, está es la modesta pero real contribución que un cuarteto de amigos intuitivos, cultivados y exigentes quiso llevar en 1996 a la vida musical francesa y a su propia existencia creando el Festival de Pascua.