MIRE EL ENCANTO DE LOS CABALLOS POR LA PLAYA

 

© Delphine Barré
©Michel Trehet

Cada mañana en la playa de Deauville, los caballos disfrutan del agua de mar y recuperan después de un entrenamiento, una carrera o una competición. Parece una talasoterapia cuyos beneficios son muchos. Caballos y caballeros siguen un recorrido marcado entre el hipódromo y la playa. Un código de buena conducta establece las reglas de acceso a la playa: antes de las 10 de la mañana por todo el año y después de las 7 de la tarde los domingos de la temporada (del 15 de abril al 15 de septiembre) y a lo largo de las vacaciones escolares. Un encanto inolvidable que se puede observar a debida distancia muy pronto por la mañana o al atardecer. 

¿Le gustaría vivir esta experiencia?

Los centros ecuestres situados en los alrededores ofrecen la posibilidad de pasear a caballo por la playa.

©Michel Trehet

Galope en la playa mojada

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"Al llegar del verano, desaconsejo Deauville a los más dormilones y a los perezosos. La mañana se dedica a los caballos (...). Llegan de todas partes, los caballos, y cruzan al paso la ciudad dormida para alcanzar, emocionados como si fueran niños, la larga playa desierta. Los peticeros argentinos, llevan, en grupos de cinco o seis, sus ponis de polo, unos criollos de pelaje rojo cereza, cantando una vieja melodía de la Pampa. Los jinetes llevan, desde el hipódromo de la Touque y de Clairefontaine, unos orgullosos caballos purasangres cuya espalda está protegida por un cubre-riñones. A veces, unos sulkis, deslizando, se unen en la procesión. Desde los clubs cercanos – situados en Tourgéville, Villerville o en Le Brevedent – llegan los caballeros ordinarios, como usted y yo, que consideran un galope en la arena mojada y un piaffe en el mar una expresión de libertad".

 

Jérôme Garcin Extracto de "Cavalier seul" © Editions Gallimard